15 junio 2012

El caso Reganosa ratifica que es posible "torear" las sentencias del Supremo

Los incumplimientos legales perpetrados en Mugardos permiten afirmar
que la seguridad jurídica es nula y que España es un Estado de Derecho relativo
..
Con su empeño en no dimitir, el presidente del Tribunal Supremo se presta a ser la diana de un pimpampún jurídico-político que perjudica a la Justicia y, además --y esto es lo más grave-- contribuye al deterioro de las instituciones del Reino de España. Sin embargo, el caso Dívar no es el único episodio, ni tampoco el más sustancial, que constata la creciente inseguridad jurídica que acusa el Estado español. 
Ni siquiera hace falta recurrir al despido del funcionario Baltasar Garzón para tener una idea más exacta de la inanidad del Estado español.
En Mugardos, municipio asomado a la ría de Ferrol (Galicia), se vive un episodio que demuestra blanco sobre negro que las leyes y el Supremo son pura filfa, o eso parece.
La semana pasada el Tribunal Supremo del Reino de España confirmó e hizo firme la sentencia de 2008 que anulaba la modificación del plan general de ordenación urbana mediante la que el consistorio de Mugardos legalizó la construcción de la planta regasificadora propiedad de Reganosa.
La sentencia del Supremo establece sin ambigüedades de ningún tipo que la instalación se construyó pese a que carecía de los imprescindibles permisos medioambientales, entre otros graves defectos, amén de que supone un peligro real para la población.
La sentencia confirma un rosario de decisiones judiciales que estimaron ilegal lo actuado antes de que el asunto llegara al alto tribunal.
A pesar de sucesivas sentencias judiciales la instalación empezó a funcionar y ha seguido funcionando gracias a un sinfín de recursos y alegaciones que, en rigor, sólo sirven para demostrar que en España el abuso de Derecho es una práctica consentida y alentada desde la propia Administración, en este caso por el Ayuntamiento de Mugardos y la Xunta de Galicia.
El alcalde de Mugardos
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"bendice" la ubicación
Pues bien, ¡ni Supremo ni gaitas!, el alcalde de Mugardos, Xosé Fernández Barcia (BNG), ha afirmado que las decisiones de la Justicia no afectan a Reganosa gracias a la nueva modificación de las normas urbanísticas municipales puesta en marcha por el consistorio tras la invalidación judicial de las anteriores, proyecto de normativa que ayer jueves recibió el visto bueno del Gobierno autonómico (PP).
Probablemente esas flamantes normas sirvan de excusa legal para tapar todo lo actuado a la brava, de forma que nada importará que las instalaciones hayan sido construidas y funcionen incumpliendo leyes y normas españolas y de la Unión Europea y, lo más aberrante, nada importará tampoco que la regasificadora suponga un peligro real para los cientos de personas que residen en sus alrededores, ni que buques-tanque con miles de metros cúbicos de gas naveguen y fondeen en una reducida superficie marítima cuyo litoral está densamente poblado.
Es decir, la seguridad de las personas, las leyes, las sucesivas sentencias y el dictamen final del Tribunal Supremo constituyen detalles baladíes, según el regidor de Mugardos y el Gobierno gallego, que acaba de avalar unas normas urbanísticas elaboradas expresamente para legalizar lo ilegal.
Una vez más, quedará demostrado que la ley de los hechos consumados es la última instancia jurisdiccional del Estado español.
El regidor de Mugardos ya ha adelantado que para sortear al Supremo alegará "inejecutabilidad de la sentencia", que es la cantinela y el abuso de Derecho más utilizado para legalizar decenas de inmuebles e instalaciones ilegales levantadas a lo largo de las costas gallega y española.
En fin, el caso protagonizado por Dívar y el despido de Baltasar Garzón, que son de orden individual, resultan casi anecdóticos en comparación con aberraciones como la de Mugardos.
El episodio de Mugardos y otros similares demuestran el relativo calado que en numerosos aspectos tuvo la sacralizada transición de la dictadura al Estado democrático... ¿de Derecho?
MÁS detalles del caso Reganosa, en PRAZA PÚBLICA.
CON ANTERIORIDAD, en ImP:

3 comentarios:

  1. Lo que está pasando es de gritar, si pierdes un pleito, porque lo pierdes y si ganas te cambian la ley. El capitalismo de casino se esá extendiendo a todos los ámbitos del poder y ya se sabe la banca siempre gana y si no gana la rescatan.
    Un abrazo. Cuídate

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  2. Así es. Los que hemos vivido y trabajado fuera lo sabemos. No todo es de color negro por supuesto, pero nuestro pasado y nuestro presente pesan mucho en negativo. Por eso este país llamado España tiene fuera de nuestras fronteras la imagen que tiene. Por eso aquí se insiste tanto en potenciar eso que llaman "marca España", porque se es consciente de que sin campañas publicitarias nuestra imagen es penosa. Por eso los palmeros patrios se agarran como a un clavo ardiendo a los indudables éxitos deportivos, es de lo poco de lo que podemos presumir.....y hasta cierto punto de Inditex y poco mas.....aunque no es oro todo lo que reluce tampoco en esos terrenos. Por cierto tambien, que fué Franco el que potenció lo del deporte..."contamos contigo". Ah, y como siempre, cuando alguien no está de acuerdo con los palmeros patrios es un traidor, si es de dentro, o forma parte de una conspiración judeo-masónica. si es de fuera. Hemos progresado en muchas cosas materiales.....pero seguimos siendo víctimas de nuestro pasado en lo ideológico. Al menos no te queman físicamente en la hoguera...ahora solo te cesan.....Sin duda todo un avance.

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  3. É xeralizado. O mesmo pasou cos recheos do porto de Marín: unha sentenza do Tribunal Supremo considerounos ilegais, peeeeeeeeeeero, a Autoridade portuaria di q é imposible demolelo. http://elpais.com/diario/2009/11/10/galicia/1257851892_850215.html
    E co Algarrobico, e con tantos outros temas.
    Fan de nós un pandeiro. E ao mellor fan ben, pq mira q caladiños estamos...

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